El material disponible sobre “Poder y legitimidad” es el siguiente: Crisis de legitimidad democrática en América Latina, que está confeccionado en base a un proyecto de Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD). El trabajo de PNUD está dividido en tres partes: “Presentación”, “Hacia una democracia de ciudadanía” y mis comentarios sobre ese proyecto.

Los artículos “La dimensión ética” y “Globalización y política”, se refieren a la crisis de los paradigmas de legitimidad del sistema de poder internacional.

Además contamos con dos trabajos sobre la crisis de legitimidad del poder político en la Argentina. Uno se llama “La Argentina como formación política”, que hace un pantallazo histórico desde la colonización y una comparación entre los procesos de colonización de las colonias anglosajonas y las colonias hispanas. De ahí se pueden extraer muchos de los fundamentos que después dieron lugar a la relación estado-sociedad civil en los países de América Latina y los colonizados fundamentalmente por Gran Bretaña. El otro documento es “La crisis de legitimidad en la Argentina de las últimas décadas”. Los pongo en este orden porque el primero es más global, se refiere a América Latina, y el segundo a nuestro país. Así tratamos de ir de lo general a lo particular.

En el programa hay un hilo conductor y buscamos que haya una coherencia, no relacionada con la militancia partidaria. Yo voy a tratar de que se filtre lo menos posible mi condición de militante político, con el rol que tengo que desempeñar acá. Estamos guardando una coherencia en términos de los valores que queremos expresar. Este curso no está planteado con áreas separadas, sino de ejes conceptuales como la verdad, la palabra, la ley, el otro.

La idea de “formación del Estado moderno”, remite a un proceso histórico que desemboca en el Estado que conocimos a partir del siglo XIX, el Estado Moderno, pero, a su vez, encuentra sus orígenes en etapas muy anteriores. Porque en definitiva el Estado Moderno no es exactamente el Estado actual. El Estado sucede al absolutismo. Porque está configurado por principios que son conceptualmente distintos a los de la abogacía. El primero de esos principios distintos es cómo responder a la pregunta: ¿cuál es la fuente de poder?