Fórmula presidencial Fernández-Fernández

Por Carlos Raimundi para La [email protected] Eñe

La noticia fue vertida por una de las personas más grandes de la que yo me siento contemporáneo. Pero no lo digo por obsecuencia. Lo digo porque es una persona como Cristina, sobre quien hace más de doce años que no ha existido un solo día sin que apareciera en un titular de los diarios, o en los zócalos de la noticia, con una difamación, con una mentira. Con cualquier tipo de desprestigio en su contra y que sin embargo, ha mantenido una entereza extraordinaria.

Una persona que en su más alta responsabilidad política como ejercer la Presidencia de la Nación, perdió a su compañero de vida y su compañero de militancia y no aflojó un segundo en la batalla que hay que dar en la Argentina por la soberanía, la emancipación, por los derechos. Acaba de editarse un libro de ella, que no es «Sinceramente», con sus discursos de política exterior, que nos demuestra que ha construido una doctrina. Que es una estadista.

Y es esa misma estadista quien hace referencia en su comunicado, a la importancia de la experiencia. Entonces yo no puedo omitir que luego de ocho años de haber ejercido la Presidencia, ella tiene una experiencia tal en cuanto a la información que maneja, los criterios, las relaciones de fuerza, que indudablemente quienes no hemos tenido esa experiencia, no podemos estar en las mismas condiciones para analizar una decisión como la que ha tomado. Entonces, lo primero, reivindicar su capacidad prácticamente irrepetible para tomar este tipo de determinación.

Segundo, ¿qué cosas creo que ha tenido en cuenta? Bueno, creo que ha tenido en cuenta el contexto internacional con una disputa feroz, con un nivel de agresividad en las declaraciones políticas, en el trato a la pobreza, en lo que han dicho y dicen determinados presidentes de naciones muy importantes. Un entorno regional que ha ido hacia atrás, como ella misma lo dice. Una persecución judicial muy fuerte. Indudablemente, y también el plano personal. Porque yo creo, y luego de haber leído su libro, que ella permanentemente hace alusión a la falta de Néstor como compañero con quien discutir, dialogar, conversar. Y creo que este reencuentro que ha tenido con su amigo de muchos años que es Alberto Fernández, desde luego que no lo comparo con la figura de Néstor, pero sí creo que puede ser que de alguna manera le permita retomar aquella práctica que ella valora tanto. Con un compañero que ensamble con ella, esa doble función que es generar políticas de estado y generar puentes para que la organización política se amplíe, pueda madurar, pueda procesar y pueda sostener esas políticas de estado. Y creo que ahí puede haber un complemento que ella ha encontrado y que de alguna manera llena ese vacío que hace tantos años está en descubierto.

Creo que hay un sector de argentinxs, que nosotros necesitamos representar y para los cuales Cristina estaba en el lugar de esa concentración de grandes amores y grandes rechazos y que con la figura de Alberto Fernández puede sentir cierto alivio. Es decir, vamos hacia el lugar donde íbamos a ir pero con una figura que no les genere tanta polarización como la figura de Cristina. Esto no lo digo porque a mí me guste, aclaro. Porque la verdad mi esperanza y mi expectativa estaba en que Cristina encabezara la formula. Está claro. Simplemente estoy analizando la decisión que como conductora, ella acaba de tomar.

Tanto ella como Máximo, señalan con toda razón, que la Argentina que va a encontrar el próximo gobierno popular el 10 de diciembre de este año, va a tener muchos elementos que se van a parecer mas a 2003 que al 10 de diciembre de 2015. En cuanto a descomposición del tejido productivo, social, del endeudamiento, del desmembramiento de tantas instituciones que nosotros habíamos construido y probablemente haga falta una fuerza política con una amplitud que se parezca de alguna forma a aquel primer gabinete de Néstor Kirchner, que no era el gabinete de nuestros sueños. Era el gabinete posible. Tal vez algo de eso esté encerrado en esta decisión.

Creo que esto es un proceso histórico, que no se resuelve en una gestión y en unos meses. Y creo que la tremenda tarea de aquellos patios de militancia que tanto ofuscó al poder, ese reagrupamiento de miles de jóvenes que han dado cuadros como Máximo, como Axel, de las nuevas generaciones, son los que nos permiten depositar la fe en este proyecto, más allá de la próxima fórmula presidencial. Como decía el General Perón, si queremos que nos lleve poco tiempo nos va a llevar mucha sangre, pero como nosotros no queremos derramar sangre, nos va a llevar un poquito más de tiempo.  Pero tenemos en esta fórmula y en los cuadros que vienen a relevarla todo el tiempo necesario para dar y completar esta batalla por un país soberano, por un país con igualdad, con justicia como el que soñamos y por el cual militamos. Con mucha fuerza, con más fuerza que nunca.

Buenos Aires, 18 de mayo de 2019

*Abogado, docente universitario y político argentino. Fue Diputado de la Nación por la provincia de Buenos Aires en varios períodos, siendo el último el período 2011-2015. Unidad Ciudadana

Publicación original en La [email protected] Eñe