PROYECTO DE RESOLUCIÓN

LA CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA NACIÓN

RESUELVE


Solicitar al Poder Ejecutivo, para que a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto realice todas las acciones necesarias en los organismos multilaterales correspondientes para que se cumplan los compromisos asumidos de financiamiento y cooperación para con la Republica de Haití en el marco de su necesaria reconstrucción.

FUNDAMENTOS

Sr. Presidente,

Resulta reiterativo y obvio abundar en los antecedentes de la actual situación de Haití, entre los que se encuentra la ocupación militar entre 1915 y 1934, y el bloqueo de 2001, que impidió el ingreso de 500 millones de dólares al país, que habrían anticipado los resultados de la reconstrucción de la situación social en Haití, que ahora se está promoviendo. Esto también incluye el hecho de que no llegara un crédito de fomento del Banco Interamericano de Desarrollo por 146 millones de dólares.
Todo ello fue producto de la desestabilización creada por los propios marines norteamericanos, que fueron los que dominaron políticamente el territorio de Haití. Así llegamos al año 2004.
Simplemente quiero resumir la lógica que se utiliza.  El mundo no pudo resolver la cuestión de Haití porque los que proponen la fuerza de paz para restablecer la democracia son los mismos que interrumpieron el proceso democrático.
También se trata de los mismos que provocaron la inestabilidad política a partir del bloqueo, la corrupción de la policía y de la Aduana y la incorporación de capital en empresas que trafican ilegalmente armas, personas y drogas en la región.
Ahora nos ofrecen la solución para detener la inseguridad. En definitiva, la lógica a la que se suma nuestro gobierno para justificar el envío es la siguiente: hasta tanto no se resuelvan las cuestiones de seguridad básica, no podemos reconstruir las instituciones sociales y eliminar la probabilidad de caer en un Estado fallido.
Nosotros planteamos que mientras el conflicto se mire desde la lógica estrictamente militar y de seguridad, nunca se van a poder llegar a atender las situaciones vinculadas con la recuperación institucional y social de la República de Haití. Por el contrario el gobierno persiste en la lógica de este tipo de misiones, cuando después de dos años y de una tercera misión fracasada, pretende renovarla desde la misma lógica y composición.
Sería extraordinario volver a lo que pidió el Presidente René Preval. Es cierto que él visitó Argentina, Brasil y Chile, pero en esa oportunidad planteó que necesitaba de nuestra presencia civil para eclipsar la fuerza política del comando militar, que aunque formalmente lo ejerce la fuerza brasileña, se encuentra monitoreado y supervisado por el eje Washington-París, que fue el que originó la última etapa de inestabilidad en este conflicto.
Es necesario brindar una alternativa, pero ella responde a una clave distinta. Así, en la Reunión de Alto Nivel sobre Haití, convocada por Brasil, en Brasilia que después se continuó el pasado mes de julio en Puerto Príncipe, los países que decidimos acompañar este proceso nos comprometimos a donar aproximadamente 1.800 millones de dólares, de los que sólo la mitad ha llegado a las autoridades haitianas. Esto es la reiteración de la etapa anterior, en la que se asumió el compromiso de ayudar financieramente mediante créditos del Fondo Monetario Internacional y del Comité de Asistencia. Pero esto no quiere decir que el dinero tiene que ir a las consultoras, sino que debe ser utilizado en la recomposición del sistema institucional, social y civil del territorio haitiano.
Por todo ello, y constituyendo nuestro deber como legisladores retransmitir el sentir de la sociedad argentina frente a acontecimientos que son de interés de nuestra región, pongo este proyecto a disposición de mis pares solicitando su apoyo.